martes, 1 de diciembre de 2009

Seis de cada diez marplatenses presentan estado de ánimo favorable



En base a un estudio desarrollado telefónicamente que ascendió a 407 casos, 46.3% asegura sentirse bien y 13.9% feliz. El principal motivo de bienestar está asociado a su grupo familiar y en menor medida a factores económicos. Curiosamente sólo 13,9% admite su malestar, angustia o tristeza.

Por el contrario a lo que se palpita en las calles, una encuesta revela que el 60,2% de los marplatenses presenta una situación de bienestar favorable, cuyas razones en todos los casos están mayoritariamente asociadas a cuestiones de índole personal.
También se observa que entre los que admiten atravesar un período emocional inestable los motivos están asociados a la esfera privada como falta de trabajo, problemas de salud y familiares.
El estudio fue elaborado por la Consultora Ayala mediante una muestra probabilística segmentada por circuito electoral con técnica de recolección telefónica, que alcanzó 407 personas que residen en Mar del Plata.
En concreto, cuando se les interrogó acerca de cómo definirían su estado de ánimo actual el 46.3% aseguró estar bien, el 13.9% feliz y otro porcentaje similar destacó que se encontraba angustiado, mal o triste. El resto arriesgó que su estado emocional se encontraba desanimado, decepcionado, con incertidumbre, expectante, preocupado, confundido, indiferente, entre otros sentimientos negativos.
El 68.1% de los que se encuentran bien exponen que esa sensación positiva está asociada a que su familia vive sin sobresaltos, el 30.4% que tiene salud, mientras que el 21.7% confiesa estar motivado por tener trabajo y 10.1% alegó cuestiones individuales.
También esos motivos se trasladan entre los que aseguraron estar directamente felices: el 81% arriesgó que ese estado está vinculado a que su círculo familiar se encuentra bien, el 23,8% adujo motivos personales, el 23,8% cuestiones de salud y el 19% que tiene trabajo. El 9.5% restante confesó que esos sentimientos están ligados a motivos religiosos.
“Que el grupo familiar sea el principal motivo de bienestar habla de dos cuestiones: por un lado la fragmentación social y el individualismo se hacen presentes, pero a la vez se visualiza que estamos en proceso de recuperar una institución (la familia) que ha venido vapuleada en el transcurso de la historia por la búsqueda de oportunidades”, sintetizó la licenciada en Sociología Eva Ayala, jefa de Proyectos de la consultora.
Curiosamente para el 13.9% de los entrevistados que confesaron su tristeza, malestar o angustia también las razones están asociadas a cuestiones anteriormente descriptas: problemas familiares (33.4%), motivos personales (28.6%), falta de trabajo (23.8%), problemas económicos (23.8%) y salud endeble (9.5%).
“Para bien o para mal, otra señal de individualismo es que si bien el trabajo como motivo de bienestar o malestar tiene implicancias sociales, en este caso está expresado por los encuestados desde un lugar personal y no desde una preocupación colectiva como podría ser ‘hay trabajo’ o ‘no hay desempleo/desocupación’”, comentó Ayala.
Hombres: de mejor humor
En el marco de la encuesta y según datos de segmentación, los hombres son los que presentan una mirada más positiva que las mujeres: el 75.4% apuesta a sentimientos positivos, mientras que un menor porcentaje del sexo femenino (60%) se ubica en ese estado. En tanto, aunque sólo el 7.3% de las mujeres se encuentra en estado regular, una aún menor incidencia se observa en el ámbito masculino, con 4.3%. Por último, el 31.7% de las encuestadas optaron por considerar su estado negativo, contra 20.3% del sexo masculino que se ubicó en esa categoría.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Los piqueteros digitales a la calle

Humanos de criadero. Serpientes trajeadas. Robots sensibles. La cultura tecno renovó monstruos. Su piratería comunica estragando a placer. ¿A qué nuevo timo lleva la cultura tecno? Primero a descerebrar. Hamlet ya sabe que lo "nosieron". Su pregunta bajó de rango. Ya convertido en periférico manual del celular su duda mayor es de cuarta.¿Atender o no atender?
La vista gorda oficial y la "letra chica" contractual lo tienen de rehén. Pero no por mucho tiempo. La resistencia crece y desnuda las trampas. Se vienen los piqueteros digitales y aprontan apagón de celulares. Lo programan por dos días contra desborde de tarifas. En USA fue de 5 días y la ganaron.
También habrá protestas en plazas argentinas este martes por un Oscuro manotazo de Claro: vender y cobrar como ilimitado un servicio de internet que retiene en pijoteros 750MB. Se veía venir. Colón, Cortés, fueron pioneros. Todo progreso viene revuelto y hasta los más adultos reaniman su infancia inercial.
La maquinaria mercantil es genial y sorbe el seso al más pintado. Sus popes son muy sensibles y ya alertados de que saltó la liebre armarán su timo de recambio. La especie paga caro pasarse de mambo en la velocidad del cambio cultural. En esto, los primos Neandertales eran más "cultivados". Evitaban el invierno. No dependían de Garbarino. Iban detrás del sol y los frutos de cada tiempo. Esto en algún momento se derrumbó. Y después no hablemos. Y ahora a superar el disloque.
Todo viene cambiado. Hasta la lucha por el medio ambiente está infiltrada y en Copenhague arderá Troya en diciembre. Con lo digital flamante sobran plagas. Palabras estrujadas. Bobadas en auge. Teóricos de bolsillo. Euforia por la cáscara. Portavoces "untados" que aplican el discurso erótico de los gurúes brasileños. Una cosa es la Evolución antibabel de Internet, democrática de Wikipedia, social de Redes y otros fabulosos aportes que alientan la esperanza en que una época nueva ya empezó. Pero que habrá que acompañarla no con los dedos sino con las neuronas.
Si dejamos que al socaire de estas maravillas nos embuchen como al pavo nos tendrán que dar cuerda para poder pensar. Bastará una campaña piola y por solo dos pesos habrá programas Neocórtex que cambiarán la lógica y Límbicos que agenden y ecualicen la emoción (efecto ya in progress).
Vaya que le costó despegar al pulgar y fundar la cultura para acabar hoy en percutor pulgarcito de un teclado que termina sorbiéndole el seso (y el sexo) Los cinco sentidos están en bancarrota. Un Neandertal olía a su fémina a 20 millas. Cuando asomaba un Cromagnón el león metía rugido en bolsa. La capacidad craneal de aquellos choznos era mejor que la nuestra. Y las paleolíticas caderas de sus mujeres más anchas y aptas para parir sin dolor.
Al primate humano macho de hoy lo están transformando en mero pollo que corre y picotea sin pausa en la cinta sinfin mientras los anabólicos le inflan pechugas y pezones. Así de igual hipoteca su lengua. Y su pasión. Tanto que cambia un espontáneo “Te quiero un montón" por frígido telegrama "TQM" (Y esto, así,va de popa).

Por Esteban Peicovich para Perfil.com

miércoles, 25 de noviembre de 2009

"La grieta que se abrió en 2001 entre la gente y la dirigencia no se pudo cerrar"

En una entrevista con lanacion.com, el periodista y escritor Jorge Lanata, aseguró que la Argentina está en "una instancia de transición que todavía no terminó"; "Tenemos todo lo que tendríamos que tener, pero igual fracasamos año tras año", evaluó


- ¿En qué pensás cuándo escuchas la palabra Bicentenario?
- Mucha dialéctica y poca realización. Estaría bueno hacer algo con el Bicentenario. Me da la sensación de que es una fecha vacía que estaría bueno llenarla de contenido.
- ¿Qué tipo de contenido?
- En general nosotros, como país, nos dedicamos a discutir estas fechas de manera simbólica y para nada práctica. Estaría bien discutir el Bicentenario desde otro lugar, diciendo qué cosas podemos hacer para integrarnos, para que esto realmente sirva para algo, para que sea el comienzo de algún tipo de proyecto y sacarlo de la discusión histórica y llevarlo a la discusión política concreta, coyuntural.
- Desde la Presidenta hasta varios dirigentes de la oposición intentaron instalar esta discusión desde la retórica?
- El problema es que no es sólo retórica. Estamos todos de acuerdo; todos tenemos buenas intenciones. Se cumplen 200 años ¡Uh, qué lindo! Es momento de preguntarnos cómo estamos 200 años después. Sería interesante saberlo. Vos fijate que en un país como éste no hay estadísticas. Ya empezamos mal con esa pregunta.
- Lo decís por el Indec?
- Estoy hablando más allá del Indec; el Indec también, pero no hay estadísticas o las que hay son muy malas. No estaría mal con ocasión del Bicentenario hacer un muestreo real para ver cómo estamos en todo. ¿Qué pasa con los chicos que toman menos leche en las escuelas? ¿Crecen menos? ¿Qué pasa con la desnutrición en Tucumán o el analfabetismo en Buenos Aires? Para llegar a algún lugar tenemos que ver de dónde salimos. Preguntarnos cómo estamos no es algo menor.
- Y ¿cómo estamos?
- Creo que los tiempos de los políticos y de los intelectuales son distintos a los tiempos de la gente. La gente tiene tiempos más lentos, pero inexorables. Cuando la gente cambia, cambia. Por ejemplo: me parece que costó 20.000 o 30.000 muertos y 10 años de dictadura, pero no va a ver otra dictadura. Las cosas van cambiando de manera muy lenta. Estamos en una instancia de transición que empezó en 2001 y todavía no terminó. Tenemos que tratar de hacer más democrática la democracia y no es un juego de palabras. Pasar de lo que llamaría Guillermo O´Donnell , una democracia de baja intensidad a una democracia de alta intensidad o real.
- En este recorrido, ¿cómo ves a las instituciones?
- Le falta a las instituciones. El reclamo de la grieta que se abrió entre la gente y la dirigencia en 2001 aún no se pudo cerrar. Está latente, subterráneo. Es lo que explica la crisis de partidos, que el radicalismo y el peronismo no existan. También explica esa crisis el menemismo, porque fue quien empezó a destruir la idea de partidos políticos. Eso, sumado a que los partidos dejaron de escuchar a la gente. El reclamo por el voto sábana, la truchedad en la elección, por cambiar las fechas, el cambio de domicilios; un motón de cosas formales está haciendo que por debajo esa duda que sé instaló en 2001 siga agrandándose cada vez más. Si ves los números desde 1983 para acá, cada vez va menos gente a votar. Esto sólo nos importa el día de las elecciones y después no se habla más, pero cada vez va menos gente. Es una gota cada vez más grande, esa gota es la expresión de ese sentimiento que va por debajo de la ruptura entre los dirigidos y los dirigentes.
- ¿Crees que es posible reeditar en la Argentina el Pacto de la Moncloa que hicieron los españoles?
- No sé si las experiencias son transmisibles de un país a otro. Los países son distintos y lo fundacional debería estar hecho por gente nueva, no vieja. Creo que escuchar a los viejos fundar algo nuevo es poco creíble. Si el hombre nuevo va a salir de un grupo de hombres viejos, estamos jodidos. Hay que buscar otra cosa. Cuando la gente decía "que se vayan todos", quería decir que se vayan todos. Sé que no es practicable pero, ahora, tratemos de acercarnos a eso.
- ¿Crees, como se ha dicho, que estamos condenados al éxito?
- No sé si alguien puede estar condenado al éxito. Hasta ahora estuvimos bien condenados al fracaso. Digo, tenemos todo lo que tendríamos que tener y sin embargo fracasamos año tras año, generación tras generación. El problema de la Argentina es claramente un problema de la dirigencia. La Argentina no es buena ni mala en sí, es potencialmente un país increíble que nunca funciona.
- ¿Por qué nunca funciona?
- Se dice que es porque `está lleno de argentinos´, pero los argentinos tenemos distintas responsabilidades. No es lo mismo la responsabilidad de un tipo que vive en la Villa 31 que la de [Eduardo] Duhalde. No es igual. No quiero justificar todo ni victimizar a nadie en particular, pero no es lo mismo. Si un nene come menos cuando es chiquito, es menos inteligente cuando es grande. Ese pibe no tiene la misma responsabilidad que el que va y firma un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Insisto, no es lo mismo. Ahora, que nuestra crisis viene de la dirigencia no tengo dudas. La gente que no puede comer no fue la que nos cagó.
- ¿Cómo se cambia esa realidad?
- Una manera de renovar la clase política es terminar con las reelecciones. Es una manera de decir que cambien. El tipo es bueno, ya vendrá otro que pueda ser bueno también, nadie es imprescindible.
- ¿Por qué el hambre o la pobreza están fuera de la agenda?
- El tema del hambre es un tema que está fuera de la agenda porque no es popular, no trae rating, no suma. La gente que está fuera del sistema no le importa el sistema, tampoco le interesa el clientelismo. Además, porque hay una responsabilidad directa muy grande del poder en todo esto, todos saben que se puede arreglar y nadie hace nada para arreglarlo, no es que no sea posible arreglarlo.
- Faltan políticas de Estado de largo alcance?
- Uno de los problemas que tenemos en términos políticos es la falta de liderazgo, no hay líderes. Un ejemplo es lo que pasó con la ley de radiodifusión y el fútbol: el Gobierno venía de menos que cero, de perder una elección contra nadie [por Francisco de Narváez], porque no le ganó [Charles] de Gaulle, le había ganado nadie. Venían de perder con nadie en un momento que todos pensábamos bueno, se quedarán o no, llegarán a fin de año o no. Desde ese lugar, desde la Base Marambio, el Gobierno retomó la iniciativa política, le cambió la agenda a la oposición, los forreó con el tema del diálogo, los dejó pagando y empezó a construir para otro lugar, para el que nadie estaba mirando. Eso demuestra, más allá de lo que se piense de él, que Kirchner todavía es un líder y los otros no lo son.
- ¿Te gusta el camino que tomó el Gobierno?
- No sé a dónde vamos. Creo que Kirchner lo que está haciendo, a pesar de que fue muy hábil para recomponer su escena, es confundir su escena con el resto de la realidad. Hoy le diría a Kirchner que lo único que está pasando no es la ley de radiodifusión y el fútbol. Ojo, si él confunde la realidad con eso, estamos en un problema. Estamos hablando de eso, pero a la vez volvimos al FMI, aumenta la desocupación, la situación económica es cada vez más artificial, está habiendo problemas con los gremios. O sea, está pasando todo lo otro y todo lo otro hoy parece que no existe porque sólo existe lo que Kirchner tiene como obsesión y ahí es donde creo que se equivoca y ese va a ser el error de Kirchner.
- ¿Qué recuerdos tenés de los festejos por el 25 de Mayo?
- Actos aburridos en el colegio. Se han ocupado por enseñarnos la historia de una manera bastante vacía. Es una lástima, porque con los años uno aprende que hay una historia, que uno forma parte de algo, que es muy confuso, pero que está. Que hay una nación que se llama Argentina, que busca crecer, que está en pelea todo el tiempo, pero son todas cosas que uno descubre después de los 40, no antes. En el colegio no nos cuentan esas cosas.
- Uno de los objetivos de los comunicadores es llegar a la mayor cantidad de audiencia. Si pudieras hablarle a todos los argentinos, ¿qué les dirías?
- El otro día en una charla una señora me preguntó: "¿Usted está pidiendo que hagamos algo que no vamos a ver?". Y le contesté que entendió perfecto. A ver si se entiende lo que pregunto: ¿Nos animamos a hacer algo trascendente? Si la respuesta es sí, este país puede cambiar en treinta o cuarenta años; si la respuesta es no, no le demos más bola a este tema y vámonos o no nos calentemos más por este asunto. No vamos a cambiar el país en 15 minutos.
- ¿A qué te referís con algo trascendente?
- Algo que nos trascienda, algo cuyo resultado no vamos a ver. Hubo momentos en los cuales este país se pensó así: Manuel Belgrano, Mariano Moreno, José de San Martín Bartolomé Mitre, Domingo Sarmiento, lo pensaron así. Pensaron un país para los próximos 50 años y sabían que no iban a estar para verlo. Si nosotros hacemos una apuesta trascendente por el país que implique el sacrificio de decir no lo vamos a ver, esto a lo mejor cambia.
- ¿Qué habría que hacer?
- Primero tenemos que asociar la idea de cambio con la idea de trabajo, acá pensamos que las cosas cambian sin que nadie se esfuerce y no es así. La única manera de cambiar las cosas es laburando. Para que cambien, no hay otra manera. Y eso lleva tiempo, no un año o dos, sino 10, 20, 30 años. Le diría a la gente que no seamos hipócritas cuando pedimos que el país cambie, que sepamos que los cambios verdaderos son lentos y llevan tiempo, pero que nos preguntemos si realmente estamos dispuestos a enfrentarlos y si no, no jodamos más.

martes, 24 de noviembre de 2009

declaración universal de derechos de las personas mayores

¿Por qué es necesaria una declaración universal de derechos de las personas mayores?

Durante el siglo XX se inició en América latina un proceso de envejecimiento de la población que, lejos de revertirse, se profundizará: en 2050 las personas mayores de 65 años serán más numerosas que las menores de 14.

El alargamiento de la vida humana es, sin duda, un logro para los países, pero también se convierte en un desafío, ya que requiere de la adaptación de los sistemas sociales y de salud, para que todos los ciudadanos puedan vivir con dignidad hasta el final de sus vidas.

En América latina, a diferencia de lo que sucedió en Europa, el envejecimiento de la población se está produciendo en situaciones de desigualdad social. Por eso hay que velar porque los recursos se distribuyan con equidad y transparencia entre los diversos grupos sociales.

Varios organismos internacionales y gobiernos de esta región están procurando avanzar en una convención internacional que reconozca los derechos humanos de los adultos mayores.

Esta medida ayudaría a dar más visibilidad, a respetar y proteger a este grupo, a incluirlos en las políticas públicas y en las legislaciones.

También serviría para evitar toda forma de discriminación o maltrato, a cambiar la imagen social del adulto mayor y a entender los problemas del envejecimiento no como un tema de índole privada, sino como una cuestión publica que compromete a la sociedad.

Una convención bajo el marco de las Naciones Unidas es un acuerdo que obliga a los países a hacer lo que allí se compromete. Y resta mucho por hacer, porque con esto solo no alcanza. Hace falta una sociedad civil organizada y comprometida, pero para eso se deberán producir algunos cambios.

En primer lugar, las personas mayores deberán asumir su identidad mayor y organizarse para exigir sus derechos. En segundo lugar, las organizaciones existentes deberán reconvertir sus acciones, hasta ahora recreativas, hacia nuevas formas más efectivas de participación social.

Por último, otras ONG deberán sumarse para lograr la construcción de una sociedad para todas las edades. Porque no es la edad lo que produce vulnerabilidad, sino la precariedad de los mecanismos de protección hacia un grupo del que todos, en el mejor de los casos, llegaremos a formar parte algún día.

Silvia Elena Gascón
Directora de la maestría en Gestión de Servicios de Gerontología de la Universidad Isalud, para www.hacercomunidad.org

lunes, 23 de noviembre de 2009

martes, 17 de noviembre de 2009

Lo bello

“Yo se que este filete no existe. Que cuando me lo llevo a la boca, la Matrix me esta diciendo a mi cerebro que es jugoso y que esta delicioso…”

The Matrix. 1999

¿Qué es lo bello? ¿Lo decido yo o alguien o algo me está indicando qué debo considerar bello? ¿O ambas cosas a la vez?
Para Charles Baudelaire, lo bello tiene que ver siempre con una doble composición. Pero la impresión que genera es univoca. O sea, el que decide soy yo. Pero no descarta que distintas circunstancias, como la época o la moda le digan a mi cerebro que es agradable o delicioso. Pareciera que hoy en día, esta última opción tuviese más protagonismo.
Decir que lo bello o lo feo tiene que ver con las épocas o culturas donde se mencionan, no es nada novedoso. Siempre se los intentó definir desde algo estático. Por consiguiente, creo que lo bello o lo feo depende del momento y los parámetros en que se tomen. Al decir de muchos, “la belleza y la fealdad depende de la época y de las culturas, lo que era inaceptable ayer pudo convertirse en lo aceptado de mañana y lo que se considera feo puede contribuir, en un contexto adecuado, a la belleza del conjunto”.
Ejemplos tomados del arte: En el cine, ¿cómo se explica que un ser como ET, el extraterrestre pueda resultar lindo, logrando inclusive cambiar el sentido de los extraterrestres en el cine?. O para otros, ¿cómo puede resultar agradable a la vista una pintura, que quizás a otros les parece oscura o sin sentido? ¿O qué decir del arte moderno realizado sobre líneas o con animales?

Lo que se dice bello nos rodea. Lo apreciamos por la razón o por los sentimientos. O ambas a la vez. Pero a no confundir belleza con practicidad. Lo bello se siente dentro de uno. Se podrá obtener con razones, pero ese primer instante de captación es interno y sentido. Es en el espíritu. Eso es lo que hace que para cada uno de nosotros, haya algo bello en particular. Se puede coincidir, pero no es siempre por los mismos motivos.
La diferencia que noto con lo sublime tiene que ver también con el espíritu. Algo bello nos regocija interiormente en un primer paso. Lo sublime, primero te empequeñece, luego te pierde.

Existe una gran mayoría a la que le resulta “bello” que le digan que debe considerar bello. Sabiendo inclusive que no les gusta, aceptan por distintos motivos, que les ordenen a su cerebro que es lo lindo.
Pero ¿se puede contra el don humano de la belleza y su espíritu?. Creo que a uno no le gusta una cosa u otra porque sí. Uno busca, quizás hasta inconscientemente, “ESA” cosa.
Esto me lleva a Sócrates. En el Hipias se pregunta ¿Existe la belleza en si misma?. Primero dirá que sí, para luego decir que no. Pero creo que un debate es sobre la belleza y otro es sobre lo que nos parece bello a nosotros. Benedetto Crocce sostendría mucho más tarde que en la naturaleza hay lo que hay, existencia. La belleza está sólo en lo humano.
Creo que aquí es donde interviene el espíritu de la humanidad. No sé si hay eso que llaman belleza en la naturaleza, quizás sea otra discusión, pero si creo que nuestro espíritu hace que, por distintos motivos, lo veamos bello. Inclusive quizás hasta más tarde, no lo veamos de esa manera, quizás en otros tiempos lo consideremos distinto. Si a esto le sumamos que cuando el hombre crea, crea belleza. ¿Qué más se puede decir?. El espíritu, si se quiere, es aquel que ordena a mi cerebro, a mi alma si se me permite, sentir la belleza de algo. Sea al crearlo, sea al contemplarlo. Hasta quizás sepa uno que ese ALGO no existe. Que cuando lo veo sólo me gusta a mi. Pero en ese momento, ese ALGO está hecho para mí y mi espíritu.

Bernabé Tolosa

lunes, 16 de noviembre de 2009

Mirada

Los pájaros en el oriente
son mensajeros de la luz.
En la continua respiración del valle
los animales han vuelto a serenarse
en sueños
Y las brisas Pasan lentamente.

Alguna trompeta, en ese amanecer,
intentará exhalar la lejania.
Es su sonido
surcando las enigmáticas plantas del verano.

Hasta que se venza esa mirada
y vuelva a caer el manto de la noche
y se entumezca levemente la nostalgia en las sombras.


Por Luis Alberto Spinetta, de Guitarra Negra