lunes, 12 de octubre de 2009

La Obamamanía




Desde que llegó a la política, Barack Obama no pasó desapercibido. Impactó durante la campaña para las elecciones de 2004 durante la convención demócrata en las que el candidato era John Kerry. Llamó la atención en su país y el mundo una vez que decidió competir en las internas de su partido, sin importarle tener como contrincante a una de las candidatas más firmes, Hillary Clinton. Volvió a sorprender al mundo al convertirse en el primer afro americano en ocupar el salón oval.

Sus discursos en los que apeló constantemente al cambio, a la unidad de su país, a trabajar por un mundo mejor, destacando la necesidad de luchar contra el cambio climático hicieron de este hombre un líder.

Obama no solo llegó a revolucionar las redes sociales en Internet ejerciendo una nueva manera de hacer campaña política sino que se convirtió en el hombre que con sus palabras buscó rescatar los valores que tanto promociona Estados Unidos.

Después de ocho años de guerras y violaciones a las libertades civiles en su país, y de los derechos humanos en distintas partes del planeta, Obama se convirtió en el mejor embajador de su nación. Entendió incluso que la política llevada adelante por la administración Bush podía hacer del mundo un lugar aun más peligroso para vivir, y no solo por la invasión a Irak. En dos oportunidades, ante un público mayoritariamente musulmán, Barack Obama tuvo que aclarar que su país no estaba en guerra contra el Islam.

En medio de la lucha por sacar a Estados Unidos de una de la peores crisis económicas de las últimas décadas buscó recomponer las relaciones con los iraníes, los rusos, y se mostró más cercano a los gobiernos latinoamericanos.

Terminó con el escudo antimisiles que su predecesor estaba empecinado en colocar en las fronteras de Rusia y llevó adelante junto con Moscú el diálogo para sacar de las espaldas del planeta la mayor cantidad de bombas atómicas posibles.

En poco tiempo Barack Obama prometió muchas cosas, y muchas más se las colocaron en la mochila sus admiradores en todo el planeta. Este presidente que deslumbró a millones de personas en todo el mundo se convirtió en un líder indiscutido.

Pero más allá de sus logros personales, ¿su brillo está ligado a sus políticas o a la diplomacia del contraste? Los efectos generados por George W. Bush a nivel global fueron tan negativos que el solo hecho de prometer no seguir violando los derechos humanos por medio de cárceles como la de Guantánamo y tantas otras secretas en distintas partes del mundo colocaron a este presidente en otro nivel. Esto no descalifica sus logros, ¿pero cuántos de sus discursos son solo promesas?

La realidad es que Estados Unidos enviará miles de soldados más a Afganistán y no está claro si podrá cumplir su retirada de Irak. La mano tendida a los iraníes, paso a convertirse en un ultimátum. El derrocamiento del presidente Manuel Zelaya de Honduras (que ya lleva más de 100 días) no fue catalogado por el gobierno de Obama como “golpe” e incluso se sigue señalando a Zelaya, como el responsable.

¿Cuanto puede realmente cambiar las políticas de un imperio un solo hombre? Más allá de sus discursos, sus actos cotidianos de gobierno lo acercan cada vez más, en muchos aspectos, a la política desarrollada por otros presidentes que lo antecedieron.

La fórmula Obama: Muchos discursos + muchas promesas + un gran carisma = Premio Nobel de la paz.

Por Andrés Repetto, para www.elobservadorgobal.com.ar

viernes, 9 de octubre de 2009

La mayoría de los adultos mayores vota aún sin tener obligación de hacerlo

Un estudio sobre participación ciudadana de los marplatenses revela que el 64,9% de los encuestados desea seguir ejerciendo su derecho a sufragar en las urnas. Entre otros datos, mientras los más jóvenes se identifican con la televisión, los mayores de 64 años se informan principalmente a través de diarios y radios.

-Un Informe sobre Participación Ciudadana desarrollado por la Consultora Ayala días previos a las últimas elecciones partidarias, revela que el segmento que abarca a los mayores de 64 años se informa principalmente a través de periódicos y diarios (42.9%) y radios (31,3%), por encima de la televisión (25,7%), a diferencia de lo que ocurre en segmentos más jóvenes (casi la mitad, con el 49,3%, se informa a través de la tv).

-El 80% de los mayores de 64 años encuestados se informa a través del papel y el 6,7%lo hace mediante Internet. En el segmento de los más jóvenes (de 18 a 29 años) el índice de lectores que utilizan los sitios web como canales de información asciende al 21,4%.

-Con relación a los medios gráficos, el 60% de los adultos mayores encuestados considera que tienen credibilidad media, un 20% asegura que confían plenamente en la prensa y un 6,7% admite que el nivel de confianza hacia los medios es bajo. Mientras tanto, un total de 13,3% plantea que la credibilidad depende según el diario.

-El 75,7% de las personas mayores cree que el ciudadano tiene herramientas en democracia para modificar su realidad social y política.

-La investigación revela que el 73% de los adultos mayores encuestados no miraba el programa de Marcelo Tinelli los días previos a las elecciones.

- Mientras que en esa franja etaria conformada por mayores de 64 años se observa que el 48,6% se encuentra muy interesado en la realidad sociopolítica que se vive en el país, sólo el 22,8% de los jóvenes de entre 18 a 29 años se muestra francamente comprometido con lo que sucede en Argentina.

-El 64,9% de los encuestados de más edad manifestó su deseo de continuar participando activamente en el acto electoral aunque no tenga la obligación de hacerlo, contra un 32,4% que manifestó un rotundo “no”. De todos modos, en esta variable los resultados no marcan diferencias sustanciales según el grupo etario: el 51,9% que conforma el segmento más joven, declaró que iría a los centros de votación aunque estuviese exento contra un 35,4% que rechazó la idea de ir de todos modos, en el caso de que no sea un deber.

-El 75,7% de los adultos mayores no se ve influido por las campañas políticas de los diferentes partidos.

-Cuando se interrogó a los mayores de 64 años si era posible que cambiasen su voto a concejal a último momento las respuestas fueron concluyentes: un 85,2% confesó que no, mientras que un tímido 14,8% respondió afirmativamente.

-Una buena parte de los encuestados del segmento que incluye a la población de más edad, a la hora de decidir su voto prioriza al candidato que mejor impresión le produce (40,5%), pero también las propuestas del partido político en un alto porcentaje (27%). La población restante encuestada por el organismo privado incluyó otras preferencias al momento de analizar su voto en las urnas.

Dosis de Mafalda

jueves, 8 de octubre de 2009

Sanmartiniana y desprejuiciada



Tres días después de la muerte de Mercedes Sosa, el popular compositor y cantante rosarino envió este texto con sus reflexiones y pensamientos sobre esta terrible pérdida de una artista única.

El legado de Mercedes Sosa es de vital importancia en estas horas de la Argentina, una enseñanza moral plena de luz.


Con sutileza y precisión desarrolló una obra que marcará por siempre la historia de la música popular de este continente.

Su voluntad de libertad fue expuesta en cada recodo del largo camino que forjó a través de muchas décadas en diferentes álbumes y escenarios del mundo. Desde Matus hasta Violeta Parra, desde Ramírez hasta Atahualpa Yupanqui, desde Teresa Parodi hasta Djavan, desde Peteco Carbajal hasta Spinetta, desde Félix Luna hasta Charly García, toda ella fue, es, una clase de lo que debiera ser una nación. Una mujer integradora de esencias, una perfumista de la canción en la búsqueda, no del aroma perfecto, sino del aroma del lugar.

Sanmartiniana, desprejuiciada por naturaleza, logró lo que ningún dirigente pudo poner en funcionamiento en la historia de esta tierra. Escuchó a todos, se vinculó con todos, cantó con todos, nos emocionó a todos. Escuchar, vincular, cantar, emocionar. Verbos inusuales, alejados de la vida política. Ella, como nadie, nos da una idea del significado de nación que nos carga de responsabilidad y obliga a pensar en la infelicidad de un país que no puede realizarse en plenitud.

Sin embargo, su obra sí que lo logra. La fiereza en la elección de sus repertorios, los riesgos artísticos que asume, el rigor a la hora del canto y la claridad de su voz de terciopelo, la ausencia de miedos a las mercadotecnias, su seguridad temeraria al momento de la grabación, sus ojos cerrados cuando interpretaba y su boca de oro por delante de su bellísimo pelo negro bajo esa nariz de águila, esa es su estampa. Ama, señora y dueña del lugar. Reinona de la canción.

Será imposible pensar la Argentina sin sus fundamentales versiones de Leguizamón y Castilla, Guarany, la tríada modernista de La misa criolla, Mujeres argentinas y La cantata sudamericana, la vuelta a la democracia del 83 con Gieco, Tarragó Ros, Heredia y García, su permanente curiosidad por los autores nuevos (a quienes escuchaba incansablemente en su casetera primero, después en su walkman y después en su iPod), su admiración por el Chango Farías Gómez y Chacho Muller, su falta absoluta de rivalidad con las demás cantantes del barrio, a quienes amaba, sus ganas de abstraerse de todo y su curiosidad inagotable sobre lo que sucedía en el resto del mundo… en fin, sin su locura abarcadora y contenedora.

Ha muerto la señora Mercedes Sosa. La pachamama, le decían. Era una gran verdad, porque protegía y proveía. Madre tierra y deidad.

Su mirada, su presencia, nos condena al encuentro y este es un inmenso desafío en ésta, la hora más difícil de nuestra tremenda pérdida. Parecen palabras grandes y lo son, pero mas grande será construir un lugar tomándola de ejemplo. Ladrillo a ladrillo y todos los días con amor se construye una casa. Ese es su legado. Jamás aceptaré que el lugar de su velatorio se llame el de los Pasos Perdidos. En todo caso será el de los pasos ganados.

por Fito Paéz, para www.criticadigital.com

miércoles, 7 de octubre de 2009

Brasil, la potencia del Sur



Con la alegría todavía a cuestas por la designación de Río como sede de los juegos olímpicos de 2016, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva, llega a Estocolmo para una cumbre con la Unión Europea y negociaciones bilaterales con Suecia. Brasil da un paso más en la arena internacional, consolidando su papel de potencia y vocero regional, pero marcando también claramente su nueva condición de actor global.

La cumbre de la Unión Europea pondrá el foco en el cambio climático y en la crisis financiera internacional. Para Europa el encuentro reviste importancia de cara a la cumbre sobre el clima que se llevará a cabo en Copenhague en diciembre próximo. Es la tercera vez que las partes se reúnen desde el encuentro de Lisboa en 2007 donde se sentaron las bases para una cooperación estratégica.

La Unión Europea ve a Brasil como país influyente a nivel internacional y pilar de la estabilidad latinoamericana por eso le ha otorgado la condición de "asociado estratégico"

Para Suecia la visita también es importante. El país escandinavo tiene en Brasil a su principal socio comercial en América Latina. Las exportaciones suecas en 2007 superaron los mil millones de dólares. El presidente Lula y el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt mantendrán negociaciones para profundizar la relación bilateral especialmente en lo que hace a la innovación tecnológica y el desarrollo sustentable.

Brasil se proyecta a gran escala sin prisa pero sin pausa. La economía brasileña se recupera del terremoto financiero internacional y se siguen promoviendo las inversiones que en el último semestre llegaron casi a los 11,5 mil millones de dólares.

Cuando fue elegido para un segundo y último mandato el presidente Lula dijo que los brasileños estaban cansados de ser una potencia emergente. Este cansancio ha instalado en el horizonte brasileño la idea de pasar a la categoría de país desarrollado y es en ese sentido que Brasil avanza.

Aún cuando queda mucho por hacer Brasil ha logrado reducir la pobreza extrema del 35% en 2001 al 24,1% en 2008. Cuatro millones de brasileños se incorporaron a los sectores medios que ya superan el 50% de la población total.

POLÍTICAS DE ESTADO
El secreto brasileño es pensar el país a largo plazo.Se trata de una estrategia que tiene como ariete a la diplomacia y como base fundamental el fortalecimiento de las empresas brasileñas y la inversion directa de capitales transnacionales.

"Lula hizo un trabajo muy importante en tres frentes externos, el área multilateral, la internacionalización de la economía brasileña, fomentando inversiones de empresarios locales en el exterior y la "articulación con los países" emergentes” dice Amado Cervo, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Brasilia.

En los últimos años Brasil pasó de ser una potencia regional en América del Sur a ser un actor global, reconocido por los centros de poder mundiales como los Estados Unidos, la Unión Europea y también China.

Con la idea de influir en los grandes foros internacionales, Lula -que cuenta con un 80 % de popularidad en su séptimo año en el poder-, ha impulsado la institucionalización del G20 como foro global. El desarrollo del G4 o BRICs, el grupo formado por Brasil, Rusia, India y China, cuatro de las mayores economías mundiales, es en gran medida la consecuencia de la voluntad política del gobierno brasileño.

En el plano regional Brasil aparece como mediador entre América Latina y los centros de poder asumiendo de hecho el liderazgo regional. Este liderazgo está salpicado por la relación con el presidente de Venezuela Hugo Chávez. Al tiempo que apoya las iniciativas del bolivariano, Lula trata de moderar su tendencia a los conflictos. La diferencia entre ambos está marcada por el pragmatismo de uno y la militancia del otro. Mientras Chávez levanta su voz contra los Estados Unidos y centra su política en la región, Lula se reúne con Barack Obama y pone el esfuerzo en los foros internacionales donde cumple un papel relevante.

La Argentina, en tanto, que supo tener un rol más preponderante en la región parece relegada a un segundo plano. Mira más a América Latina que a Europa pero carece del protagonismo de Venezuela y de Brasil. Con una política exterior todavía difusa, Argentina parece ir por momentos como furgón de cola de ambos. La clave para recuperar el tiempo perdido está en la voluntad política pero también en el modelo pragmático brasileño. Se trata de conformar políticas de estado y pensar el país de cara al futuro.


Por Eduardo Berezán – Desde Suecia, para www.observadorglobal.com

lunes, 5 de octubre de 2009

Borges y Judas



Hace dos mil años, y aun algunos siglos después, la religión era una pasión absorbente y avasalladora. Estaba en juego algo mucho más trascendental que la supremacía de los apóstoles depositarios de la doctrina, que habían escuchado las enseñanzas del Maestro después de la Resurrección, cuando Jesús ya se había desprendido de su cuerpo mortal y su alma estaba en relación directa con Dios.
Para las primeras pequeñas comunidades cristianas eran intolerables las desviaciones heréticas que se expandían entonces velozmente en el territorio de Palestina y las tierras adyacentes. Simonianos, ebionitas y nazarenos no tardaron en ser aplastados. El fuego de la piedad era aplacado por rencillas incesantes. Aunque la memoria de la pasión y muerte de Cristo era el lazo que unía a todos los fieles, había pasado menos de un siglo desde la crucifixión y las disputas no tenían fin.
Se discutía sobre el perdón de los pecados, sobre la virginidad de María, sobre la salvación o la perdición del alma inmortal y sobre el significado oculto de las palabras de Jesús, que, en definitiva, eran revelaciones de Dios. La autoridad de las profecías de la Biblia hebrea disiparon muchas de las dudas. Miles de cristianos iban a la guerra y sucumbían para imponer la idea de que Jesús era una encarnación humana de Dios y para negar o afirmar que Dios era uno y trino. En cada soldado había un teólogo. Cada capitán defendía un dogma que se declaraba el único verdadero y consideraba que las otras creencias eran blasfemias o herejías que debían ser castigadas con la muerte.
En el siglo II, la cristiandad distaba de ser unánime. Se dividía en facciones enemigas, cada una de las cuales apoyaba sus creencias en cinco o más evangelios. Todos ellos se presentaban como los únicos intérpretes fieles de las enseñanzas de Jesús. Las luchas implacables se prolongaron durante siglos. A fines de la cuarta centuria, un grupo al que se conoció después como los protoortodoxos impuso una voz única. Si bien se aceptó que sólo cuatro evangelios formarían el cuerpo central de la doctrina, durante muchos años más esos textos fueron sometidos a supresiones y correcciones para eliminar anacronismos y contradicciones.
Los evangelios canónicos fueron escritos entre 65 y cien años después de la crucifixión. Se supone que el primero fue el de Marcos, y que Mateo y Lucas completaron los suyos hacia esa época. Los cuatro cuentan, con pocas variantes, las mismas historias sobre la vida, las enseñanzas y la pasión de Jesús. En los cuatro, la figura de Judas, el apóstol traidor, es estigmatizada cada vez con más énfasis. Juan, el último de los cuatro, no puede ocultar la cólera que le produce el delator. Lo describe aferrado a la bolsa del dinero, marchándose furtivamente de la Cena hacia su castigo infernal.
Fuera del canon quedaron los relatos de evangelistas como Santiago, Bartolomé, Felipe, Tomás y Pedro. Se los consideraba apócrifos, palabra que en los primeros tiempos de la Iglesia significaba secretos u ocultos. Todos coincidían en señalar que, sin la traición de Judas Iscariote, sin los latigazos, sin la corona de espinas y la muerte en la cruz, la Redención no habría sido posible. Con esos actos se cumplían las Escrituras, en las que también se anticipa que el traidor va a recibir treinta monedas de plata.
La sombra satánica de Judas se arraigó a tal punto en la imaginación de la cristiandad que la iconografía medieval y la renacentista lo representan con la mirada huidiza, apartándose de la mesa de la Ultima Cena, separado de los otros apóstoles y aferrando la bolsa con el pago ignominioso por su crimen. En el último canto de la Commedia , Dante lo describe desgarrado por los dientes de Satanás en el círculo más hondo del infierno y, para artistas como Caravaggio y Leonardo, la fealdad de su cara y la hipocresía de su expresión fueron un reflejo de las tinieblas de su alma.
Como todos los educados en la cultura de la Iglesia de Roma, recuerdo haber leído con incrédulo asombro las Tres versiones de Judas, que Borges publicó en 1944. Es uno de los cuentos de su libro Ficciones . Allí Borges atribuye al teólogo escandinavo Nils Runeberg el descubrimiento de un Judas distinto del de los cuatro evangelios. Runeberg observa que el beso de Judas para marcar a su Maestro es un acto superfluo, por no decir inútil. No había por qué identificar a un Rabbi que predicaba con frecuencia en la sinagoga y obraba milagros ante millares de hombres. Pero, como bien señala Borges, "suponer un error en las Escrituras es intolerable". La traición de Judas, por lo tanto, dista de ser casual, y debe leerse como uno de los actos más misteriosos en la economía de la Redención.
Judas es el único de los apóstoles que intuye la divinidad de Jesús. Se rebajó a cometer la peor de las infamias sólo para que el Verbo se hiciera carne en la cruz y salvara a la humanidad. Para un joven de veinte años, los que yo tenía entonces, era una audacia, casi un escándalo, leer que el Supremo Mal se transformaba, por un malabarismo de la inteligencia, en un camino necesario para el Supremo Bien. Comenté ese estupor con algunos predicadores de mi provincia. Todos ellos coincidieron en que la tesis de Borges, creada con las armas de la razón, debía mantenerse en extremo secreto. Si por azar salía a la luz, era preciso refutarla de inmediato con las armas de la fe.
En 1978, un grupo de campesinos que buscaba tesoros enterrados en las cuevas del Egipto Medio descubrió algo mucho más valioso que el oro. Eran los libros del que más tarde sería conocido como Códice Tchacos, compuestos por un grupo de cristianos gnósticos que valoraban el conocimiento como camino esencial para llegar a Dios. Restaurar esos textos, poner un orden mínimo en el complejo rompecabezas, exigió una década de paciencia. Los papiros, resecos por la falta de cuidado, eran una parva de fragmentos minúsculos, ennegrecidos, casi ilegibles. Entre esos desechos estaba el Evangelio de Judas. Después de que National Geographic lanzó una primera edición en inglés, fue traducido a todas las lenguas occidentales.
Que el Evangelio de Judas haya sobrevivido a tantas negligencias y saqueos de los mercaderes es un prodigio. Más asombroso aún es que coincida casi letra por letra con las especulaciones de Borges.
¿Cómo pudo el autor de Ficciones adelantarse cuatro décadas a las revelaciones de un relato que, en 1944, no sólo era desconocido, sino que a la vez no estaba en la imaginación de nadie? ¿Cómo, además, fue capaz de hilar tan fino en la vislumbre de un problema teológico extremadamente complejo? Una respuesta posible es que Borges, lector atento como ninguno, pudo haber conocido, en la edición de Cambridge, los volúmenes de Adversus haereses , una minuciosa refutación de todas las herejías escrita por el obispo Ireneo de Lyon, quien, por supuesto, menciona el texto de Judas.
Según los gnósticos, que recibían su inspiración del apóstol infiel, el problema fundamental de la vida humana no es el pecado, sino la ignorancia. El único camino válido para llegar a Dios es el del conocimiento, no el de la fe, que es propia de los hombres simples y primitivos.
En el Evangelio de Judas, el apóstol se acerca a Jesús, quien lo instruye en el Gran Secreto. El Maestro no es un simple mortal. Procede de un mundo superior, situado más allá de toda comprensión. El cuerpo de Jesús no tiene una apariencia única, sino que adopta distintas formas, a voluntad. Para regresar al mundo perfecto del Espíritu, Jesús debe morir. Judas hará lo necesario para ayudar a Jesús en su tránsito a la eternidad. Al conocer el Secreto, Judas es el único discípulo que sabe. Está unido al Maestro no por las simplicidades de la fe sino por la firmeza del conocimiento. Dios es un infinito tan sublime que ninguna palabra puede describirlo. Hasta la palabra Dios es insuficiente e inadecuada para designar la Deidad.
Desde el siglo IV, el nombre de Judas quedó ligado a "judío" y "judaísmo". Se lo presentaba como el judío malvado que, con su beso traidor, había desatado los tormentos del Gólgota. Su paso fugaz por el Nuevo Testamento enciende las llamas de un antisemitismo que se prolongará por más de mil novecientos años. Susan Gubar, profesora de la Universidad de Indiana y autora de una excelente biografía de Judas, cree que la imagen del apóstol traidor y codicioso, repetida incansablemente durante centurias, fue el antecedente que permitió a los nazis justificar el exterminio de los judíos, a tal punto que, según Gubar, Judas fue para ellos "la musa del Holocausto".
Borges no aprueba ni justifica las herejías, aunque su relato, al enumerar las blasfemias, las reproduce sin censuras. Con clarividencia, advierte que sobre Judas convergen antiguas maldiciones divinas y se lamenta porque esas maldiciones, que deberían haber servido para glorificar la Redención, oscurecieron la santidad de su sentido.

Por Tomás Eloy Martínez, para La Nación.

viernes, 2 de octubre de 2009

Las preguntas de Galeano



Hacía mucho tiempo que no escuchaba un aplauso tan cerrado, y tan largo, como el que recibió anoche en el Círculo de Bellas Artes el escritor uruguayo Eduardo Galeano, el autor de Las venas abiertas de América Latina. Había muchísima gente muy joven, y había todo tipo de público; desde el estrado, Galeano saludó a Marcos Ana, el ex preso del franquismo, y a José Ángel Ezcurra, el director de Triunfo, una revista fundamental para los que vivimos bajo el franquismo y para los latinoamericanos que vivieron aquí por exilio o por propia voluntad, entre ellos el propio Galeano. El autor uruguayo recibió la medalla de oro del Círculo, que le entregó su presidente, Juan Miguel Hernández de León. A mi me correspondió hacerle una entrevista pública, para la que preparé un largo cuestionario, a partir de sus libros. En uno de esos libros, el que contiene una antología de sus artículos o reportajes de prensa, encontré una larga lista de preguntas, precisamente. Me recordó esa lista aquella frase que el escritor ecuatoriano Jorge Enrique Adoum vio escrita en una pared ("la pared es la imprenta de los pobres", dice Galeano) en Quito: "Cuando teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas". Galeano me precisó la frase (que a mi me refirió Mario Benedetti, seguramente correcta, yo la deformé): "Cuando teníamos todas las respuestas nos cambiaron las preguntas". Bueno, pues esta retahíla de preguntas del propio Galeano fue la que le propuse ahora en el escenario. "Preguntando y preguntándome: este mundo nuestro, este matadero, este manicomio, ¿es obra de Dios o de los hombres? ¿Qué tiempo pasado ha parido este tiempo presente? ¿Por qué unos países se han hecho dueños de otros países, y unos dueños de otros hombres, y los hombres dueños de las mujeres, y las mujeres de los niños, y las cosas dueñas de las personas?" Galeano me escuchó releer sus propias preguntas, y al final me dijo: "Pues así es, exactamente". Un aplauso atronador acogió sus preguntas, y sus respuestas, acabó la conversación, y ya se llenó el escenario de lectores y amigos que le abrazaban como se abraza a un amigo recién llegado al pueblo o a una estrella de la canción. Firmó libros, atendió preguntas, y se fue yendo como si fuera el flautista de Hamelín. Las preguntas siguen ahí, intactas, para que las respondan la vida y el viento.

Fuente: por Juan Cruz, en www.elpais.com